
aumenta visitas en tu web
Como buscar pareja.
En Internet hay numerosos paginas web de contactos personales. Cada uno
de vosotros conoce varios servicios de este tipo, donde se puede conocer mujeres, hombres, establecer
nuevas amistades, chatear ect. Para usar algunos es necesario pagar, eso
tiene sus ventajas, que inconvenientes. El inconveniente es que, a nadie
le gusta gastar dinero. La ventaja es que antes de inscribirte puedes
meditar tu decisión. Pero también es necesario meditar tu decisión cuando
vas a inscribirte en los servicios gratuitos.
Antes todo, necesitas saber que buscas en esos servicios.
Si buscas pareja para salir a pasear, para ir a bailar o tal vez buscas
un posible romance, un gran amor o amistad, te inscribas en uno de los
muchos servicios dedicados a esos encuentros . .....
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FRASES DE AMOR
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El amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor
milagro.
* Amado Nervo*
Amor es la pasión por la dicha del otro
*Cyrano de Beregerac*
El amor es semejante a un árbol; se inclina por su propio peso,
arraiga profundamente en todo nuestro ser y, a veces sigue verdeciendo
en las ruinas de un corazón.
*Victor Hugo*
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El cuento sobre la amistad
Aquel día, cuando en el bar no había
nadie y estaba fregando los vasos, vi que alguien, con mucha curiosidad,
echaba un vistazo por el ventanal. Era un hombrecillo bajito, que
tenia la cara con piel parecida a una ciruela seca, de la que emergía
un narizón incólume, bajo el que llevaba un bigotito.
Unos ojos pequeños, de ratoncillo agudas e inquietos y dos
orejas enormes como antenas repetidoras. Tenia el pelo cano, escaso
y se peinaba hacia atrás con gel o brillantina. Su rastro dibujaba
la mueca de las mascotas que sirven para dar temor a los niños
pequeños. En un momento el hombre entró en el bar por
la puerta, con sonrisa triunfal y se acercó a la barra. Vestía
su mejor traje, que tenia su época y la camisa era de color
azul, con manchas. Su cuello lo adornaba una cadena grande de oro
y sus dedos también los adornaban unos anillos.
-Pon me una cerveza- exclamó
Con una sonrisa, pensé. ¡Un hombre entero! Antes que
hubiera estado como un adonis, fuerte, vivo, casi invencible, ahora
estaría flaco, vencido sin saberlo. Pero también fui
simpático y amable.
-Te apetece un higo – me preguntó, sacando de una bolsa
de papel una fruta.
No quise ofender a ese hombre y tomé la fruta.
-Muchas gracias esta muy sabrosa- contesté
Así, conocí a uno de los primeros clientes de un bar
de Tarragona, en el que trabajaba. Desde ese momento se empezó
una conversación sin desmayos, as decir verdad un monologo.
Mora, así se llamaba ese hombre, pronto llegó al periodo
de las confesiones y me contó casi toda la historia de su vida.
Me pareció que ese hombre anhelaba cualquiera conversación.
Le di una cuerda durante un rato, pero en aquella época poco
sabia de español y no entendí casi nada de lo que el
me dijo. Pero Mora necesitaba solamente a alguien que hiciese como
que le escuchaba y algún asentimiento puntual, así que
fingir que le entendía no me costó gran esfuerzo.
Mora era un típico español. Tenia una pasión
por las mujeres, el vino, la cerveza, el jamón serrano y el
café por la mañana. Le gustaba mucho bailar y cantar
flamenco. Pero ante todo le gustaba hablar. Casi cada día venia
al bar para contarme sus largas historias, problemas, necesidades
etc. También le gustaba mucho enseñarme el español,
explicar cosas que no entendía o no sabia, de las costumbres
españoles. Era un hombre muy simpático, pero superficial
e impaciente, poco presumido y tenaz, también era brusco y
creo que por eso muy listo. Por eso lo que me dijo puedo decir que
Mora era un hombre románico. Una vez me dijo, que antes, cuando
era joven, fue torero. Para confirmar lo que me dijo, un día
llevó un foto. Allí estaba el mismo, pero muy joven.
Tenia su cara llena del triunfo y de felicidad. Vestía un traje
de torero. Llevaba chaquetilla y pantalón ajustados muy adornados,
de color rojo, camisa blanca con volantes. En las piernas llevaba
calcetines blancas y zapatos negros. En la mano tenia una gorra de
toreros muy adornada. Después me preguntó si veía
una corrida y si me gustaba. Le contesté que no la vi y no
quiero verla porque para mi hay demasiada crueldad en la corrida.
El me contestó que eso es verdad, la corrida tiene su parte
cruel, pero también es un espectáculo bello por su colorado.
Esto es una corta descripción, de un hombre que se llama Mora
y que para mi era una persona muy pintoresca.
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